Vegeta(rianismo) y Hitler

Este curso nos presentaron un problema en clase de historia, un problema cuyo objetivo, supongo, era que desarrollásemos una actitud más abierta y no nos dejásemos llevar por nuestros prejuicios. Aquí copio el problema, la solución, y por qué pienso que este problema tiene muchos problemas.
El problema en sí:

¿Cuál de estos 3 líderes consideras mejor?:
Candidato A: tuvo contacto con curanderos, consultaba a astrólogos con frecuencia. Tenía dos amantes. Fumaba mucho. Bebía de ocho a diez martinis por día.
Candidato B: no conseguía mantenerse mucho en el mismo empleo debido a su arrogancia. Dormía hasta el mediodía. Fue consumidor de opio en su época de colegial, y siempre fue considerado un mal alumno. Bebía una copa de coñac todas las mañanas.
Candidato C: fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenía una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota.

Sopresa sorpresa: El primero es Franklin Delano Roosevelt, el segundo es Sr Winston Churchill, el tercero es Adolf Hitler.


Los problemas de este problema

Este problema tiene muchos problemas, tantos que, como el libro de mates, está pensando en acabar con su vida. Sus problemas son principalmente los del efecto que produce, no los de la inocente pregunta capciosa (leading question) en sí..

Su primer problema es que ofrece al confiado espectador una información muy limitada, tan solo sobre la vida privada del político en cuestión. Y, al centrarse en la vida privada de una persona, está comentiendo las falacias ad hominem y "pro hominem"; es decir, atacar o alabar a la persona en sí en vez de a las ideas que defiende. Y esta falacia es especialmente relevante en política, cuando lo importante siempre va a ser la ideología, y no que se aparque el coche mal, que se lleve una coleta, o que se tenga una aventura. Pensad en el poema "A una nariz"; es tronchante pero no relevante para atacar al culteranismo.


El segundo problema es que enseña a juzgar por partes. El ejercicio está separando al Hitler personal del Hitler político, y nos conduce a la conclusión de que uno era bueno. Pero esa división es totalmente artificial, solo existió una persona, y al juzgar los aspectos que más te guste de esa persona no la estás juzgando en su totalidad (d´uh).

Iguala la importancia de la vida personal a la política. La importancia de la vida personal de estos políticos es ínfima y en este ejercicio se transmite implícitamente la noción de que ambas tienen el mismo peso moral. Me es indiferente que un líder tenga varias aventuras si, por ejemplo, fue esencial para la creación de la ONU. Asimismo, me da igual que Hitler haya sido vegetariano si su administración llevó a cabo el Holocausto. ¿Por qué es esto? Porque el peso moral de no tomar carne es muy reducido en comparación con impulsar la ONU. Asimismo, el peso moral de la infidelidad es infinitamente menor que el de matar a millones.


Además, legitimiza el sesgo. Al realizarse este experimento en un entorno escolar, se nos muestra que elegir los datos que nos interesan es un procedimiento válido. Este nuevo conocimiento tal vez pueda ser utilizado para justificar la adulteración de datos en química. En este caso concreto, se podría argumentar que este pequeño engaño queda justificado por la maquiavélica teoría de que el fin justifica los medios. Lo que me conduce a mi último argumento.

El problema está diseñado para producir shock, y una idea de reflexión, pero ¿cuál es la reflexión que obtenemos? Ninguna. ¿Qué nos enseña? Nada; solo nos quedamos con una sensación falsa, adulterada, de reflexión profunda que en realidad es humo.

En conclusión, el experimento promueve un mal entendimiento de la moral, de la estadística, legitimiza ese error y produce un sentimiento falso de reflexión profunda.

3 comentarios:

  1. Hola. Muy interesante todo lo planteado en este post. Cuando he leído las respuestas me estaba temiendo que el candidado c iba a ser el peor (porque he leído otras cosas similares). Coincido totalmente contigo en que este problema tiene sus problemas, ya que una cosa es la vida política y la otra la personal. Quizás esa misma sea la reflexión: a qué estamos dispuestos a dar mayor importancia.
    Un saludo :)

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  2. Ole Nuno, un comentario crítico y excelentemente razonado sobre una pregunta tramposa que suele expresarse de vez en cuando para generar shock o "reflexión". Pero como bien dices, poco importa la vida privada de una persona a la hora de tomar decisiones políticas de la envergadura de las que tomaron estos tres líderes en cuestión. No tengo nada más que añadir a tu brillante explicación: espero que se la hayas replicado al profesor en cuestión, para que vaya de listo con esas cuestiones vacuas! 1beso!

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  3. ¡Hola!
    A ver, no tengo ni idea de qué decirte, porque con esta entrada me has dejado sin palabras, y además con razón. Es decir, siempre consigues hacerme reflexionar y me dejas asombrada con tu manera de escribir. Pero es que esta entrada en concreto te ha quedado... impecable. No tengo ninguna objeción, ni nada por el estilo. Al principio he elegido al "Canditato C", porque como tú bien dices me he dejado llevar por esa información tan reducida y que poco tiene que ver con la política. Pero conforme he ido leyendo me he dado cuenta de mi ignorancia al escogerlo en un principio. Y lo peor de todo es que en la actualidad, muchas veces se valora más esos ínfimos detalles antes que los ideales de una persona, que en mi opinión es lo que más importa si hablamos de política. Bueno, y también fuera de ella.

    Resumiendo, te doy mi más sincera enhorabuena. De verdad, sigue así.

    Un abrazo, Lara

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