El canto de las amapolas, de Neil Hazard

Este libro es autoeditado y encontramos que le ha faltado un editor. Hubiese venido bien alguien que revisase el uso de las comas, especialmente antes de y, que corrigiese el leísmo de la página 10 o que homogeneizara el nivel semántico: el autor usa "rielar" y "hacer trizas" en un mismo párrafo sin razón aparente. 

En cuanto a la trama, esta existe, pero se podría resumir en pocas frases: En una guerra, el padre de una chica se muere, lo cual la cambia, haciéndola fría e insensible. Antes de morir, va en busca del cadáver, encontrándose con un dios moribundo, con un chico que no puede hablar y con un joven lobuno. En el camino, la chica pierde su virginidad con el joven, el chico deja de ser mudo y el dios muere. El joven también muere, y tras encontrar la chica el cadáver de su padre, le pide al chico restante que la ayude a morir.

La sencillez de la trama podría haber sido compensada por lo elaborado del texto, que contiene numerosas figuras retóricas, pero sobretodo, una densidad de imágenes verdaderamente inusitada. Esta abundancia de imágenes, unida a la multitud de descripciones y a la omnipresencia de la adjetivación, apabulla.



Imagen tras imagen el libro continúa, siento el ritmo del texto muy pausado. Por tanto, no haya momentos de mayor y menor tensión, sino un continuo homogéneo; el lector nunca alcanza el clímax. En relación a esto, todo el texto exuda seriedad, exceptuando, tal vez desintencionadamente, una descripción: "su frente era inabarcable, su nariz; la más agreste y solitaria de las montañas". Así, tal vez la lectura hubiese sido más amable si la autora hubiese tomado una actitud más juguetona.

La seriedad de la obra, no obstante, tiene también un aspecto positivo: En la presentación de este libro la profesionalidad de la autora fue máxima y su egregia conducta ha marcado mi concepción de cómo debería obrar un escritor.

Por último, el texto menciona ideas grandes, como destino, sufrimiento, guerra, pero lo hace en frases como "Nada está previsto, y sin embargo, todo está escrito", que no dicen nada. Además, cómo se ha subordinado todo a la creación de imágenes, la carga ideológica carece de profundidad y de verosimilitud. Podría darse el caso de que hubiese un significado alegórico; de ser el caso, mea culpa, pues no lo he encontrado.

En conclusión, este texto necesitaría un editor y algunos mecanismos de amenización, pues la abundancia de imágenes ralentiza el texto. Dado que la gracia de esta obra habita íntegramente en sus imágenes y estas no han sido colectivamente un elemento positivo, mi juicio de la obra tampoco lo es. A pesar de esto, probablemente adquiera el próximo libro de la autora, pues por alguna razón, intuyo potencial.

8 comentarios:

  1. ¡Hola!
    El título de esta obra me sonaba aunque no sabía muy bien de qué y, a decir verdad, sigo sin saberlo. No creo que le dé una oportunidad, puesto que lo que has contado del argumento no me termina de llamar demasiado la atención. Sin embargo, me alegro de que disfrutaras de la presentación.
    Un saludo, Lara

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    1. Como libro de lectura por ocio no te lo recomiendo, pero para analizarlo da para bastante; creo que le dedicaré algunas entradas más. Me extraña que te suene el título porque tiene una tirada muy pequeña y ha sido publicado por una editorial poco conocida, aunque tal vez sea que el título haga referencia a una obra más conocida.
      Un saludo, Nuño

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  2. Ante la gran aversión que ha despertado en mí tu crítica desmedida e injustificada hacia "El canto de las amapolas", me veo obligada a responderte. Titularía el comentario alegando que, dejando a un lado oraciones pretenciosas como las que has decidido usar para engrandecerte: no has entendido nada.

    Queda bastante patente que no tienes mucha idea acerca de formas de escribir. Un libro no tiene por qué remitirse a un argumento. La brillantez de esta novela reside, como dejas intuir pero a la vez acuchillas, en las imágenes y metáforas que crea. Cada personaje tiene una justificación y una estructura propia que construyen la lectura en sí mismos. El argumento de la obra no deja de ser una excusa para exponer a Proteo, Zoe o Wolf; los cuales tienen un mundo interno inabarcable y que un argumento como el de cualquier novela mediocre, no permitirían.

    Estamos hablando de prosa poética. Se dejan entrever fuertes influencias simbolistas y una base cultural que has obviado.

    Además, la historia es ciertamente cíclica, y habla de temas como la muerte de un dios, lo cual obvias, en una sociedad que ha dejado poco a poco atrás no sólo lo místico, sino también los valores. "El canto de las amapolas" es casi un embellecimiento de una actualidad decadente y oxidada, que te hace viajar a mundos –para gente como tú– obviamente imposibles de anexionarte.

    Así que, si me disculpas, te recomiendo que ni siquiera vuelvas a leerlo, porque ni aunque lo leyeras cien veces serías capaz de captar su esencia.

    Si lo que buscas es literatura para el entretenimiento y no para el intelecto, remítete a la sección juvenil de El Corte Inglés, y no predispongas al público en una postura que no es capaz de asimilar que la escritura va más allá de un cuento.

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    1. El próximo comentario tuyo de la misma calaña que "Por no hablar de la estética obsoleta y de mal gusto de tu blog. Bye" será censurado, así como cualquier cosa que se parezca a tus dos últimos párrafos. No te disculpo, y te incito a explorar un poco más este blog e, idealmente, a suscribirte por email; encontrarás sin duda "Amor y sexo según Baroja", publicado en enero de 2016, que recomiendo leas antes de continuar con esta discusión.

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    2. Tras leer tus palabras, entiendo intuitivamente la perspectiva que me exponía un amigo de que, en nuestra cultura, al debatir buscamos luchar contra un adversario e humillarle en vez de convencerle. Mi respuesta fue que, en especial en los debates políticos televisados, el debate es tan solo una excusa para exponer ante el público las posturas de cada partido, por lo que debatir luchando es la jugada políticamente óptima, quedando el ataque justificado.

      Pero en el contexto de un blog, en el contexto de este blog, en el que tu comentario será leído por tan pocas personas, en el que "predisponer al público" no significa nada, no entiendo a qué propósito sirve el ridículo y el ataque vicioso. Tras este preludio, te ruego que adoptes una actitud más conciliatoria, como si realmente creyeses que, leyendo este libro cien veces, con tu amable explicación, sí sería capaz de captar su esencia.

      En cuanto a nuestros respectivos conocimientos literarios, creo subjetivamente que yo sí entiendo algo acerca de formas de escribir: tengo a mis espaldas abundantísimas lecturas tanto literarias como analíticas; he pasado cierto tiempo escribiendo una extensa monografía de literatura para la que he necesitado una amplia bibliografía y en general la lengua y la literatura me es de gran interés.

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      Por otro lado, el "acuchillamiento" ha sido consciente. Entiendo tan bien como tú que la trama no siempre es lo principal, como sucede en este libro, pero el hecho de que el énfasis esté en las imágenes y las metáforas no implica que la trama pueda ser descuidada completamente. Por otro lado, esta consideración teórica no dice nada acerca de la categoría de esta obra, ¿qué imágenes son bellas? ¿por qué lo son? Dejando a un lado su belleza, estas imágenes no fluyen, se hacen pesadas, y al ser el entramado, la trama, endeble, el lector queda sepultado por una masa de recursos. Asimismo, como la propia autora me argumentaba hace un tiempo, hablando del modernismo, la densidad retórica por si misma cojea, y en este libro la vaga sensación de fatalidad no le insufla vida.

      Personalmente, a mí la literatura que realmente me llega es aquella que conjuga trama y retórica, ya sirva la trama al recurso (Rubén Darío) o el recurso a la trama (García Márquez). Pero en este libro no encuentro esta relación; la trama no está al servicio del recurso y la densidad de las imágenes queda descontrolada.

      En cuanto a las fuertes influencias simbolistas, la estructura cíclica, el "casi embellecimiento de una actualidad decadente y oxidada" y la base cultural que he obviado, estaría muy interesado en leer acerca de su genialidad; admito que pueda estar equivocado, y que tal vez yo como lector requiera de una lectura guiada; admito libremente que no pude apreciar el Quijote tanto como debiera hasta haberlo analizado en clase. Tras mi reseña de El nombre del viento, obra a la que también critiqué, me encontré en una situación similar a esta, y para entender la posición opuesta, le pedí al apasionado que me escribiera una defensa, que está publicada en este blog: te hago la misma oferta.

      Por último, me parece hiperbólico llamar brillante a un libro que es tan solo una mera primera flexión de músculos; espera a que la autora haya calentado de verdad.

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  3. Por no hablar de la estética obsoleta y de mal gusto de tu blog. Bye.

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  4. Censúrame pues, si no eres capaz de aceptar una crítica -irónico, ya que parece ser que has nacido con el don de la verdad-. No voy a molestarme en enzarzarme en una discusión con alguien que usa la palabra "hiperbólico", y que comenta "The fault in our stars" a la vez que "The catcher in the rye." En fin, no pierdo más mi tiempo. Muy bonito el diccionario de figuras literarias, pero dedica más tiempo a reflexionar acerca de las lecturas que vas a analizar. Leer como un papagayo no te sirve de gran cosa, honey. Lástima que tu ego supere el tamaño de tus ideas. Bye.

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    1. Un placer leer tu último comentario.

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