Apología de El nombre del viento

Obra y mérito de Alonso Campos, gran pensador occidental contemporáneo, así como compañero de clase de Nuño.

El nombre del viento y su continuación, El temor de un hombre sabio, son dos de mis libros favoritos, por lo que no podría estar más en desacuerdo con la reseña del autor de este blog (que podéis encontrar aquí). De hecho, pasé como media hora discutiendo encendidamente con él sobre el tema, y ninguno movió sus posiciones un milímetro. Eso fue en junio pasado, después de varios meses él me propuso escribir una apología de la obra y después de otros varios meses yo me he acordado de escribirla.

Nota: Haciendo ejercicio de mi potestad y a diferencia del artículo original, haré referencia tanto al libro original como a su continuación.

Opinión personal
Este libro está muy logrado en el sentido de que narra una historia que le sucede a un héroe cuya única habilidad extraordinaria es su inteligencia. Al principio la desperdicia por diversos motivos, pero poco a poco la va poniendo a trabajar, en un proceso paralelo a su maduración como persona. 

Este crecimiento personal es fácilmente observable, ya que la historia comienza prácticamente cuando era un bebé y entra en materia cuando era un niño. Todas las adversidades a las que se tiene que enfrentar le van moldeando, de igual manera que sucede en la vida real. Él necesita aprender a sobrevivir, a interaccionar con el resto de la gente en general, y más adelante, con las chicas. Que sonará tontería, pero realmente el cambio psicológico que se produce en la adolescencia es sobre todo debido a una nueva la apreciación por el sexo deseado, y esto es algo que el libro relata muy bien. Se puede observar como a su llegada a la Universidad, Kvothe es un chico tímido que apenas se relaciona. No obstante, a partir de la fama que se forja y de varios eventos de la segunda parte del libro, se acaba relacionando exitosamente con diversas mujeres.

Dejando aparte las apreciaciones por el héroe del relato, el verdadero motivo por el cual la historia engancha (o al menos a mí) es el rico y ambiguo mundo que Rothfuss crea para Kvothe. Porque lo cierto es que no es tan solo una historia, sino una historia dentro de una historia, en un mundo en el cual fuera de la Universidad todo conocimiento es oral. Hay múltiples alusiones a lo largo de ambos libros a numerosas historias, tradiciones orales, etc., y en ocasiones los propios personajes cuentan algunas. Los retazos de historia que Kvothe va recopilando sobre sus enemigos son clave para comprenderlos, pues en un principio tan solo son personajes de cuento. 

Esta tradición oral latente se muestra clave también en el desarrollo de la fama de Kvothe. Su evolución, aparte de mostrar la rica tradición oral en constante crecimiento del mundo de Rothfuss, siempre cambiante, es un interesante ejercicio de psicología social. V.g., en el primer libro Kvothe es condenado a ser azotado públicamente, y toma unas hierbas para evitar sangrar. Al ser la ejecución pública, todo el mundo ve cómo Kvothe no sangra, y al poco tiempo ya hay historias sobre Kvothe “el Sin Sangre” y sobre cómo hizo un pacto con un demonio para no sangrar, amén de muchas tonterías más. 

Esto se repite a lo largo de los dos libros, y al final la fama de Kvothe se debe más a lo que se dice que hizo que a lo que realmente hizo. Eso se ve también en la taberna de Kote, donde todo el mundo ha oído hablar de Kvothe y se cuentan sus aventuras como entretenimiento.

Las historias, los cuentos, las narraciones... ayudan a crear un mundo complejo en el que la mayoría de los datos que conciernen a la trama general (Kvothe y su búsqueda) vienen dados por mitos, historias, acertijos y poemas. En definitiva, una celebración del gusto de contar historias.

En cuanto a rebatir a Nuño... 
Defensa de El nombre del viento
Las quejas son:

Romance pésimo. Denna es un personaje plano
Mal uso de los narradores. Cronista es innecesario.
Es literatura juvenil.

En primer lugar, está claro que el que vaya buscando una novela romántica no debería leer este libro sino alguno lacrimero de John Green (con todos mis respetos a los que les guste el género...). El romance es, bajo mi punto de vista, únicamente una herramienta más para mostrar el desarrollo del personaje y de sus relaciones con los demás. 

Y al contrario de Nuño, yo creo que Denna es ciertamente un personaje muy complejo e interesante que nos hace plantearnos, al igual que a Kvothe, muchas preguntas sobre su pasado, si bien he de reconocer que todo esto se ve más y mejor en El temor de un hombre sabio que en El nombre del viento. 

¡SECCIÓN SPOILERS! 

Denna nos hace plantearnos de qué huye (sus desapariciones y cambios de nombres), cómo ha acabado siendo lo que podría definirse como una prostituta de alto standing sin derecho a roce (que sepamos) y cuál fue realmente su pasado (parece identificarse mucho con la niña que encuentra en Severen y parece saber perfectamente a lo que se enfrentará). Y sobre todo, ¿por qué acepta los abusos físicos y psicológicos (y no sabemos si algo más) de su mecenas, Maese Fresno? Realmente creo que el personaje está muy bien construido. 

¡FIN SECCIÓN SPOILERS!

Respecto al juego de narradores, me parece uno de los mejores puntos de la obra, y realmente no voy a comentar más de ello porque ya lo he hecho por arriba. Sobre Cronista, no podría estar más en desacuerdo. La afirmación de que es prescindible, de que podría contarse la historia sin él, es una verdad muy a medias. Es Cronista el que convence a Kvothe para que cuente su verdadera historia, sin Cronista no habría habido una Crónica del Asesino de Reyes. Además, el personaje en sí me parece muy interesante, y por su desarrollo a lo largo del segundo libro apuesto a que jugará un papel muy relevante en que Kote vuelva a ser Kvothe en la próxima entrega (The doors of stone, su título en inglés).

Respecto a la crítica de que es literatura juvenil, discrepo. Esta novela gusta a adolescentes y a adultos por igual. A pesar de que a un primer vistazo puede parecer una historia muy simple, luego reflexionando sobre ello y después de un tiempo te das cuenta de su verdadera complejidad. A mí me pasó hace un año, a pesar de haber leído el libro hace casi seis. Esto no es Los juegos del hambre, y no lo digo peyorativamente porque son unas novelas que me gustaron mucho, sino porque su complejidad literaria es mucho mayor. 

Esto es algo que ha reconocido mayoritariamente crítica y pública, que reconocen a Rothfuss como uno de los principales escritores de fantasía de la actualidad. Pero como Nuño y yo sabemos de Filosofía, la inducción es una falacia que lleva a un pavo a ser decapitado alegremente. Por ello, que (casi) todo el mundo diga que este libro es bueno no significa que lo sea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada