De turismo de piedra por Budapest

Mates politizadas: 

En la biblioteca del CERN, un libro me llamó la atención: Mathematicians under the nazis, y me leí el prólogo. Pobre de mí, se me cayó un mito; el libro expone con mimo y detalle cómo las matemáticas y los matemáticos también contribuyeron de forma política a la maquinaria nazi a pesar de ser la disciplina más pura, la más alejada del mundo, la más abstracta

Español C3

La "sutilísima diferencia" entre las palabras loncha, lámina, raja, rodaja y rebanada (y roncha lonja) se debería escapar a los extranjeros, en especial a los ingleses, que sólo tienen slice rasher

En sintagmas como "La generalidad de las personas" o "El capullo de Losada", el núcleo sintáctico complementa semánticamente a un subordinado sintáctico.

En oraciones como "Los maté a todos" o "Estas palabras las podría pronunciar un tonto", el complemento directo se repite.

A pesar de que la palabra pelandusca no es de uso corriente, su significado se intuye perfectamente.


Directos a la sustancia, directos a la burocracia

Para llegar a cualquier meta, por ejemplo aprender matemáticas, debo realizar una serie de actividades. De entre ellas algunas contribuyen directamente al objetivo final, como leer libros de texto o resolver adivinanzas guarismáticas. Pero otras contribuyen tan solo de forma tangencial, por ejemplo la Selectividad: tuve que estudiar Tecnología Industrial y memorizar factoides irrelevantes para conseguir una nota, para poder después estudiar matemáticas. Esto en sí mismo no me enseñó nada matemático, es más, me quitó tiempo. Ahora bien, rodeos burocráticos como estos, sin ser necesarios, no son opcionales; podrían no ser pero para mi siempre son.

Con esta diferencia en mente, resulta trivial explicar mis diferentes niveles de entusiasmo con respecto a actividades que me acercan a un mismo objetivo. Por un lado, el cero se corresponde con lo burocrático, con lo ineficiente y contingente que se enmascara como imprescindible. Y por otro lado, siento más entusiasmo al entender teoremas y desarrollar intuiciones matemáticas: lo sustancial, el trabajo ineludible que siempre tendría que poner.

Y me resulta curioso que en algunas ocasiones los procedimientos burocrático-accidentales tengan más impacto en la calidad de mi aprendizaje que las actividades necesarias. Así, reflexionando, he desarrollado cierto resentimiento hacia esa paja contingente, y me enfrento a ella con desgana, lo cual da lugar a resultados no óptimos. Por eso, necesito una forma de regresar a mi ingenuidad de hace cinco o seis años, cuando me esforzaba mucho en todo.

La solución es obvia: olvidar esta reflexión y fijarme en el objetivo final, cual mula. No obstante, por mucho que lo intento, no consigo quitarme la sensación de que, cual actriz de El último Don, me permito ser estuprado para conseguir un trabajo en el que las habilidades que adquiero al transigir no me servirán para nada.


Cortocircuitar chácharas

Algunas veces no es optativo participar en una conversación puramente social (en su sentido más despectivo). En estos casos, encuentro que aumentar el número de estímulos que recibo puede cortocircuitar mi mente lo suficiente como para poder parecer estar interesado en la conversación.

Para ello, me pongo un auricular con música familiar en una oreja mientras con la otra pienso en alguna idea interesante que tenía ya preparada para emergencias. Con lo que me queda, escucho, asiento y pregunto estratégicamente, sin esperar demasiado de la conversación, porque no da.

Un eje genial


Un amigo me enseñó el eje malo-bueno, legal-caótico, que permite definir eficazmente a muchos personajes y dentro del cual quiero pensar que pertenezco al cuadrante (bueno, caótico). He añadido ejemplos a la página web de Wikipedia, a la que os recomiendo que echéis un vistazo.

Idealización

La idealización requiere de rasgos puros, y por tanto demole la complejidad humana; en los sonetos de Garcilaso no queda rastro de Isabel Freyre; la visión del amor de Baroja cada vez me seduce más.



De turismo de piedra...

De turismo de piedra por Budapest, cuando estaba tomándome un momento para descansar contemplando un paisaje no especialmente bonito un amigo pasa grabando con una cámara de mano, lo cual da comienzo a un honesto intercambio de opiniones.

Mi posición era y es que el mero acto de capturar un momento lo altera. No me estoy refiriendo a las mierdas físicas del principio de incertidumbre (todavía no he caído tan bajo como para que tener que recurrir a la física cuántica para justificar un argumento filosófico), sino a esa sonrisa forzada que se pone en las fotos cuando realmente estabas un poco alicaído y lo que querías era un abrazo o incluso estar solo. Ya lo decía Ortega: vive una vida auténtica, y la grabación te quita el gozo de no sonreir.

La posición de mi amigo era que la foto y el vídeo son necesarios para recordar, pues una vez no capturó nada y de nada se acuerda. Como su punto medio aristotélico era mi extremo, intenté enfatizar en qué medida la grabación altera lo grabado poniendo el ejemplo de un abrazo con una chica que le gustase. ¿Por qué no grabaría eso?

En vez de reflexionar acerca del principio general común a ambas situaciones: grabar cambia el momento e impide el Carpe Diem, mi ahora adversario decide hacer énfasis en una diferencia: la intimidad y chilla "¡falsa analogía!". Por supuesto, como el propósito de un argumento en contra es someter a nuestras creencias, opiniones e intuiciones a presión, es mucho más fácil atacar la analogía que arriesgarnos a tomarla en serio.

Por eso, considero que es importante clarificar qué es una falsa analogía y qué no lo es.Lo es comparar a Ángela Merkel con Hitler, porque entender a uno no nos revela mucho sobre el otro. Por otro lado, una analogía permisible es comparar un curso educativo con un maratón; la recta final.

De esta forma, una falsa analogía no solo requiere de diferencias notables entre las dos situaciones sino que también es necesario que no se pueda aprender nada de un caso en función del otro. Realmente, la gente utiliza el grito de "falsa analogía" como una tarjeta de "quedas libre de la cárcel", pues la refutación de esa acusación requeriría demasiado tiempo para una discusión informal o incluso para un debate político. Por eso lo dejé pasar, ciertamente una pena.

Más adelante intenté introducir el concepto de petición de principio y se me deleitó con un "Es mi opinión y merece respeto" (en re menor) y un "no metas tu maquinaria pedante" (alegro non troppo). Entonces, me exasperé, mugí y paré.

Pero ahora que estoy más calmado, haremos como Jack el destripador: ir por partes. Con respecto a "es mi opinión y merece respeto", un creacionista defensor del diseño inteligente podría pronunciar estas mismas palabras, y recibiría la cantidad de respeto ínfima con la que cualquiera que se tenga que respaldar en un "es mi opinión" se deberá contentar. Y en cuanto a descalificar una tesis por la ridícula razón de ser elaborada, parece adecuado recordar las palabras del discurso de dimisión de Adolfo Suárez acerca de la "inútil descalificación global".

Si tuviera que contraargumentarme a mi mismo, diría que el hacerse fotos es una actividad social en sí misma, que falsear una experiencia es un juego que genera complicidad. Y además, la corrupción que recrimino es similar a mi propia actitud, en la medida en la que cuando voy viviendo, me  voy preguntando ¿qué podría escribir sobre esto?

Es mejor quemar libros

Un compañero mío colecciona edicciones de El principito de Antoine de Saint-Exupery en diferentes idiomas. ¡Sacrilegio! No los va a abrir, no los va a leer, solo van a ocupar un estante; actuarán como objetos decorativos. Al menos quemar libros reconoce su poder.

Gracias Nuño por crear la imagen más chula que he visto en mucho tiempo. 
De nada, de nada.

El selfie: El gran ecualizador

Los selfies son una actividad muy valorada de la cual tanto el tonto como el listo, el rico como el pobre, el chico como la chica, en definitiva, todos, obtienen un mismo subidón para su ego, un mismo gozo en su autocontemplación. Este es independiente de cualquier noción de calidad, el selfie siempre será satisfactorio.

Ciertamente, en ningún momento se busca la belleza; en la mente del pueblo no existe la diferencia entre lo bonito y lo bello. Por eso, no es infrecuente ver poses ridículas, patéticas, pero por otra parte sin un ápice de originalidad. El selfie tampoco es una foto para recordar lugares y momentos: en la sala del David de Miguel Ángel la experiencia de los visitantes era la foto en sí, no el gozo estético. Es más, todos menos los niños y una familia de indios daban menos de dos vueltas a la escultura y venga a otra cosa. La foto podía ser antes o después, normalmente antes, y tapar parte del David era casi obligatorio. Uno pensaría que se trata de algún ritual religioso por la devota exactitud con la que el proceso se repetía, casi coreográficamente.

Ahora recordamos la tesis de Ortega de que el pueblo carece de la capacidad para experimentar gozo artístico. Pero a la masa le dolería admitir esto, y el selfie es un excelente método para evitar enfrentarse a esta hiriente realidad; todos se sienten bien al hacerse un selfie con el David, o con cualquier otra obra, y reducir la contemplación a un mínimo. Si no tuvieran cámaras, tal vez tendrían que utilizar sus propios ojos, y no sabrían qué hacer. Pero me engaño, siempre quedaría comprar alguna baratija en la tienda del museo. En definitiva, el selfie es igual de basto para todo el mundo, y además resulta un eficaz engaño que le oculta al pueblo sus carencias.

8 comentarios:

  1. Interesantes comentarios e interesantes ilustraciones. Los comentarios parecen haber salido de un ejercicio de introspección. ¿De dónde y cómo han salido las ilustraciones?

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  2. Hola,
    He visto tu blog en otro y me he pasado.
    Ya te sigo asique te dejo mi blog por si quieres pasarte: http://crecererasencillo.blogspot.com.es/
    Un saludo!

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    1. ¡Qué comentario tan perspicaz! Nunca lo hubiese visto de esa manera, ¿cómo has llegado a pensar así? ¿Te importaría elaborar un poco más sobre las ideas del quinto párrafo?

      Sabes, son comentarios como estos los que, en los obscuros días en los que me siento deprimido, puedo volver a leer para recolectar la alegría y la energía que necesito para alejar de mi mente la idea de suicidio. En un mundo que rehuye del pensamiento profundo, de la reflexión, y en su lugar construye templos a lo social y gasta día a día toneladas de saliva discutiendo sobre trivialidades, es un alivio encontrarse con un alma similar (a kindred spirit, dirían los ingleses). Gracias, y te deseo que todos los comentarios en tu blog sean como este que tú me has escrito.

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  3. Ay, Nuño, Nuño, venía yo con ganas de comentarte mil y una cosas sobre tu muy(y digo MUY) interesante entrada y descubro un comentario del estilo de aquel de una muchacha que me trajo hasta aquí. Sería muy obtuso por mi parte dotar al destino o a la casualidad de este encuentro, pero me permito una carcajada curiosa. Y dicho esto, a lo que iba:

    El simple hecho de "memorizar factoides irrelevantes", como tu dijiste, me pone nerviosa, tensa y bastante triste, pues creo y defiendo que Ciencia es pensamiento, no memoria.
    Aún así, prefiero aprender de un modo mecánico a "darle" a la burocracia. Es innecesario tanto papeleo que llegará a la secretaría de una Facultad en la que eres un número. Y no un número de los bonitos, de los que a ti y a mí(te incluyo por deformación profesional y porque confío en una interesante conversación sobre aquellos guarismos y expresiones que dices te gustan tanto) nos apasionan, sino de estos molestos que crean una lista en una base de datos de un ordenador olvidado.

    Por otra parte, me fascina lo mucho que has viajado solo en esta entrada de blog, aunque espero que sean pensamientos recogidos a lo largo de un tiempo más o menos aceptable, o me veré obligada a colgarme de tu maleta y a esposarme a ella si hiciera falta.
    Fotografiar limita la acción y el sentimiento, lo admito; pero no deja de ser una forma de arte. Y no deja de ser hermoso si se pretende afianzar un recuerdo creado de modo natural. Pues si bien es cierto que el simple hecho de filmar altera, los mejores recuerdos de mi recién acabado Camino de Santiago(por si te lo preguntas, no tuvo un sentido religioso) se grabaron en un descuido de la GoPro de uno de mis compañeros. Y créeme, la naturaleza de nuestros rostros al admirar el recién alcanzado objetivo: la catedral de Santiago, no fue sino de alegría; nada de intentos o falsedades, sino de hechos.
    Por otra parte, me gustaría preguntarte en qué factor se encuentra la diferencia. El tema, la alterabilidad de la realidad escribiendo o fotografiando. Pues tú tomas fotos con palabras, y cada cual lee su momento en cada fotografía(dejemos los selfies de lado).

    Como siempre, encantada de pasar por aquí. Te deseo un feliz verano y una entrada brillante en la universidad. Por otra parte, y por si no revisas mi contestación a tu comentario en mi blog, te repito que para nada me importaría que le comentases la existencia de mi blog a tu amigo, sino todo lo contrario. Espero que algún día podamos compartir las impresiones sobre la carrera de Física, y si te unes, también la de Matemáticas y/o Literatura. A

    PD. Matemáticas es mi segunda opción. Reza por mi entrada en física o no te librarás de mí.

    Espero no haber sido más pesada de lo que puedas o quieras soportar. Un saludo.

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    1. Ay, Elefante, Elefante, pensaba que mi comentario estaba destinado a ser un chiste privado, pero me alegro ver que no es así, y que además puedo aplicar su contenido sin ironía al tuyo. La palabra guarismos es ciertamente muy bonita, y no te digo que no a una conversación; por ejemplo, no sé si leíste acerca del Aaronson Oracle (al final de http://www.scottaaronson.com/blog/?p=2756), ¿qué formas se te ocurren de, tardando poco tiempo y sin ayuda externa, sacar cerca de un 50%?

      Los pensamientos han sido recogidos a lo largo de un poco menos de quince días; me fui de interrail y este actuó como mi oficina de patentes, aunque en general me lo pasé bien. No utilicé maleta.

      Respecto de las fotografías y las grabaciones, hablando con una amiga he descubierto que al mirar a una foto siento ~1% de la emoción original, mientras que ella, y supongo que tu también, obtiene más del recuerdo. Por eso, estoy bastante sesgado hacia el Carpe Diem; como siempre tengo un libro a mano jamás eligiría ponerme a ver fotos y recordar pudiendo leer.

      En cuanto a la diferencia entre escribir y fotografiar, esta es, en mi caso, que yo no soy buen fotógrafo ni tengo intención de serlo, mientras que sí me interesa escribir bien. Por otro lado, por su instantaneidad, por su falta de esfuerzo me rechina encuadrar a las fotos que hacemos con el móvil como arte. Por supuesto, cuando hay planificación y mimo, incluso un selfie podría ser arte, como en http://kimayres.blogspot.com.es/2015/12/festive-photos.html

      Otro saludo.

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    2. Tampoco te pases con la importancia de mi comentario. Más vale sea hiperbólico, pues el suicidio de una mente como la tuya sería una gran pérdida para la comunidad científica(¿ves? Sigo barriendo para casa... a ver qué tal convenzo, jaja).

      Así, a botepronto y con 39 teclas "aleatorias" pulsadas en el Oráculo por un amigo mío, para no verme influenciada, ha dejado claro que el método con el que funciona esa máquina funciona mejor a medida que tecleas, pero ha quedado en un porcentaje de acierto del 48% mientras mi intento de predecir d, f, d, f sucesivamente, ha tenido un resultado de 53,8% de acierto.
      Debería pensar más sobre esto pues si bien es cierto que en un caso de total aleatoriedad mi método debería rondar el 50% durante todo el tiempo que se llevase a cabo el experimento, si se trata de un ser humano que teclea patrones sin darse cuenta, esta cifra quedaría empañada en un tiempo.
      Y si querías preguntarme acerca de con qué método creo que funciona dicho programa, creo que es cuestión de que el concienzudo ordenador revise el porcentaje de "f" y "d" tecleado tras cada "d" y "f" anteriores, teniendo en cuenta las ¿5...10...20 últimas? dependiendo de la capacidad del PC. Los humanos somos bastante predecibles.
      Me gustaría saber cual es tu respuesta, aunque presupongo la tendrás bastante meditada.

      ¿Y cómo es eso de que no utilizaste maleta? Me interesa.
      Yo también elijo leer antes que revisar fotos; pero es bonito mirar hacia atrás, recordar y después comparar. Lo que tú sientes que fue vs. lo que la foto dice que fue(a.k.a la verdad).

      No pretendía tachar el arte de todos los selfies ni defenderlo en todas las fotos hechas mediante la cámara frontal, simplemente pretendía ensalzar las buenas fotografías, que requieren esfuerzo, talento y llegar en un momento justo e irrepetible. No creo que sean desdeñables.

      Un saludo de vuelta.

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  4. Tengo curiosidad, ¿qué música?

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    1. Te doy una lista representativa: THe Rythm of the Night, Can you feel the love tonight, Eye of the Tiger, Peer Gynts Heimkehr, Was wollen wir trinken, Glorious morning, Speak Softly of Love, Have you ever seen the rain, Moonlight shadow, Lemon tree & Obertura del fantasma de la opera.

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