El evangelio según San Pedro

En el evangelio según San Pedro se narra cómo dos ángeles (que no uno ni tres, sino dos, y en caso alguno jamás cuatro o ninguno) bajan del cielo y mueven por telekinesis la piedra que cubre la sepultura de Jesús. Entran en ella. Al salir de la cueva, Jesús y los ángeles toman un tamaño gigantesco; su cabeza iguala o sobrepasa las nubes. Jesús conversa con la cruz, que levita en los cielos.

Este es uno de los múltiples ejemplos que cimentan la tesis de UFOs, Ghosts and a Rising God: el Nuevo Testamento es una fuente a partir de la cual no podemos afirmar que los milagros de Jesús fueran hechos verídicos. En primer lugar, es dudoso que su autoría se corresponda con los apóstoles o figuras cercanas a ellos; es más probable que fueran recopilaciones de tradiciones orales.

Asimismo, hay diferencias sustanciales entre los diversos evangelios. El evangelio según Marcos, el más tosco en cuanto a estilo y el más antiguo, no recoge la concepción virgen, el nacimiento en Belén ni la aparición de Jesús tras su sepultura.


(This will get lay readers thinking of Mark 16:9-20, but scholars are in near universal agreement that these verses were a later addition to the text. Why? A refreshingly blunt explanation comes from the New International Version, a translation not usually known for its liberal tendencies: “The most reliable early manuscripts and other ancient witnesses do not have Mark 16:9-20.” 
Esto recordará a Mc 16, 9-20 a los lectores no eruditos, pero existe un casi unánimo consenso académico en cuanto a que dichos versículos fueron una adición posterior. ¿Por qué? la New International Version, una traducción no precisamente conocida por sus tendencias liberales, da una explicación refrescantemente franca "Los manuscritos más tempranos y más fiables, así como otras fuentes antiguas no tienen Mc 16, 9-20")
mientras que los evangelios posteriores añaden embellecimientos y milagros más impresionantes. El autor plantea la posibilidad de que, al igual que el autor del evangelio según San Pedro mintió, también lo hicieran los evangelistas, ya que hay ciertas contradicciones entre sus adiciones con respecto a Marcos, que podéis leer con más detalle en el libro, que es gratuito. De entre ellas un ejemplo curioso es la inconsistencia entre los árboles genalógicos de los distintos evangelistas, que trazan la ascendencia de Jesús de forma incompatible pero siempre cumpliendo el mismo requisito profético sobre el Mesías del Judaismo: este debía descender del rey David.

El autor compara los sucesos bíblicos con fenómenos paranormales y establece paralelismos entre los testimonios de milagros de santos con las acusaciones de brujería, y entre las curaciones de Jesús y las curaciones de fe actuales, espectáculos con nulo fundamento científico pero que parecen producir resultados:
Este, sorprendentemente, es mi padre. Las fotos en blanco y negro son suyas.
"Consider this case, reported by William Nolen: a fifty-year-old woman has stomach cancer that has metastasized to her spine, making walking painful and only possible with a back brace. She attends a faith-healing service held by Kathryn Kuhlman. Kuhlman announces that someone with cancer is being healed. At that point, the woman later reported, she “could just feel this burning sensation all over my body and I was convinced the Holy Spirit was at work.” She goes up front, takes off her brace, and runs around the stage, miraculously no longer needing the thing. She “felt wonderful” and “didn’t have a pain anywhere.” That night, she goes to bed convinced she’s cured. Then she wakes up the next morning in terrible pain. A bone in her spinal column had collapsed because of the running around she did. The woman died two months later. No miraculous cure had been affected, only a temporary pain relief. Terence Hines, commenting on this case, argued that the body is known to release endorphins in time of stress or excitement, and this is likely responsible for the apparent cure. Because emotions often run so high at faith healing services, such excitement-induced “cures” are probably not uncommon" 
"Considera este caso, recogido por William Nolen: un mujer de cincuenta años tiene cáncer de éstomago que se ha propagado por metástasis hasta su espina dorsal, haciendo que andar sea doloroso y tan solo posible con una abrazadera en la espalda. Asiste a una curación de fe de Kathryn Kuhlman. Kuhlman anuncia que alguien con cáncer está siendo sanado. En ese momento, afirmaría después la mujer, "podía sentir esta sensación ardiente en todo mi cuerpo y estaba convencida de que era obra del Espíritu Santo". Va al frente, se quita su abrazadera y corre por el escenario, milagrosamente sin necesitar el aparato. Se "sentía fenomenal" y "no sufría dolor en lugar alguno". Esa noche se acuesta convencida de que ha sido curada. Entonces se levanta a la mañana siguiente entre terribles sufrimientos. Un hueso en su espina dorsal se había colapsado por su correteo. La mujer murió dos meses después. No hubo ninguna cura maravillosa, solo un alivio temporal de su dolor. Teerence Hines, comentando el caso, argumentó que el cuerpo puede liberar endorfinas en momentos de estrés o de excitación, y que eso probablemente causara la aparente cura. Como las emociones son tan intensas en los rituales de curación de fe, las "curaciones" producidas por emoción probablememte no sean infrecuentes".

 Reitera que "afirmaciones extraordinarias requieren de evidencia extraordinaria" y hace preguntas incómodas, como "¿Pensaría que mi evidencia es realmente creíble si fuera presentada a favor de un sistema de creencias diferente al mío?". El mesmerismo, también conocido como magnetismo animal, el Mormonismo o el Islam tienen también testigos de sus milagros y proezas.

En el capítulo 4, explora cómo es el proceso de formación de leyendas y cuál es su velocidad. Cada vez que una historia se vuelve a contar, se reelabora en mayor o menor medida, pudiendo dar lugar a cambios sustanciales tras cierto tiempo, o en muy poco, como sucedió con las torres gemelas (wake up sheeple! it was an inside job!). También existe la posibilidad de alteración o invención, que aumenta con cada paso intermedio entre la acción y la recopilación escrita. Otro factor relevante es la falibilidad humana ayer y hoy, pero más severa antes del advenimiento de la ciencia; en Hch 14, 8-20 y Hch 28, 1-6 el apóstol Pedro es confundido con una divinidad:
“Pero él se sacudió la víbora arrojándola al fuego y no sufrió daño alguno. Ellos esperaban que se hinchara y cayera muerto de repente. Estuvieron esperando un buen rato, pero al ver que nada malo le sucedía, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios”.

También es ilustrativo el caso de las hermanas Fox, impulsoras del espiritismo. Atrajeron una gran cantidad de creyentes, e incluso después de revelar sus métodos,
“The confessions of the Fox sisters did not only fail to put an end to spiritualism in general, it did not keep hardcore spiritualists from believing in the powers of the Fox sisters. Even though they had demonstrated their techniques, true believers insisted the confession was coerced or some such." 
“Las confesiones de las hermanas Fox no solo no terminaron con le espiritismo en general sino que tampoco impidieron que los creyentes más intensos (hardcore) dejaran de creer en los poderes de las propias hermanas Fox. Incluso tras haber demostrado sus técnicas, los ‘auténticos creyentes’ insistían en que las confesiones se debieron dar bajo coacción o cosa similar". 

En resumen, este libro argumenta que “nuestro conocimiento sobre los resultados de las investigaciones paranormales modernas es una buena base para intuir, en términos generales, qué pasaría si pudiésemos llevar a cabo una investigación similar acerca de los comienzos del Cristianismo” (Our knowledge of the results of modern paranormal investigations is a good basis for guessing, in broad terms, what would happen if we could perform such an investigation into the beginnings of Christianity). 

Asimismo, proporciona un interesante contraste con mi educación confesional, aunque coincide con mi antiguo libro de texto (p. 8. CORTES, Javier, y Castaño, GASPAR. Religón Católica 4 ESO, Proyecto Siquem. Boadilla Del Monte: PPC, 2012. pág .8.) en que “Para estudiar la historia de la Iglesia es necesario servirse de las fuentes que utiliza cualquier historiador […] La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Pero también es importante tener en cuenta que una sola fuente puede ser un testimonio parcial”.

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