¡Qué peligro!

Éranse unos pelos a una testa unidos,
érase una melena peleona,
érase una madre mala y mandona,
era un pater familias subyugado.

Érase un calor de mucho cuidado,
era una reticencia facilona,
érase una madre cabezona,
érase un argumento bien pensado.

¿Érase el fin? ¡De ninguna manera!
Érase la séptima maravilla,
un fuerte Sansón amenazado era.

Érase una resistencia fiera,
érase una fiebre intensa, amarilla,
érase un peluquero con tijera ...


Siguiendo la ilustre tradición de tener dos versiones, aquí está la segunda:

Éranse unos pelos a un testuz pegados,
érase una melena peleona,
érase una mamá marimandona
era un páter familias subyugado.

Érase un calorón desaforado,
érase una evasiva facilona,
érase una madraza cabezona,
era un buen argumento, bien pensado.

¿Érase el fin? Así estaba la cosa:
Del fin de una preciosa pelambrera,
aquel Sansón amenazado estaba.

Su fiera resistencia flaqueaba,
y al fin, tras una lucha portentosa,
érase un peluquero con tijera ...

2 comentarios:

  1. Me identifico con uno de los personajes...

    tu padre

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  2. No sé cómo interpretar este poema, solo sé que me gusta. El arte es arte, y vale precisamente por lo que no se puede comprender.

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